El pasado mes de octubre os comunicamos que GMV había sido adjudicataria del mayor contrato jamás firmado por la industria espacial española con la Agencia Espacial Europea (ESA).

Tras dos años de concurso, GMV se alzó vencedora frente a gigantes del sector como Airbus, Thales Alenia Space o CGI. Esto supone, que durante más de 3 años – y con 250 millones de euros asignados – GMV será la empresa encargada del control de los satélites europeos.

Constelación Galileo

Hay seis grandes segmentos de trabajo en la constelación Galileo. Entre ellos están los lanzamientos, operaciones o ingeniería, y todos estos segmentos están asignados a empresas europeas. La parcela gestionada por GMV es uno de los seis pilares de Galileo.

En la sede central de GMV, en la localidad madrileña de Tres Cantos,  se encuentra la sala de control. Esta sala de control parece el escenario de una película de ficción. Pero lejos de la ficción, en esta sala es donde se monitorizan y controlan los 26 satélites que, hasta el momento, componen la constelación Galileo, el llamado GPS europeo.

Sala de control Galilleo

La constelación completa de Galileo la formarán 30 satélites en órbita a más de 23.000 kilómetros de altitud, tres de los cuales actuarán de reserva por si se produjeran averías.

Desde el pasado mes de septiembre, GMV controla desde esta sala que los satélites estén donde tienen que estar, funcionen como tienen que funcionar y de que todos los componentes operen de forma adecuada.

Ingenieros en Sala de control Galileo

A partir de 2020, cuando todos los servicios de Galileo estén en activo, la precisión del sistema de navegación se multiplicará por diez. El objetivo es alcanzar una precisión máxima de 20 centímetros, muy por debajo de lo que permiten los sistemas actuales – los satélites estadounidenses GPS, el GLONASS ruso y el chino BeiDou -. Además, la Unión Europea decidió crear Galileo para no depender de los sistemas de navegación por satélite de otros países.

Por otra parte, a diferencia del resto de sistemas de navegación por satélite, el programa Galileo está bajo control civil, no militar. “Eso le da fuerza e independencia”

La clave de la precisión de Galileo se encuentra en el corazón de sus satélites.

Satelites Galileo

“Galileo es en realidad una máquina del tiempo”, confirmó Rodrigo da Costa. “Cada satélite de Galileo es un reloj muy preciso, hasta el nivel del nanosegundo”. Los satélites están equipados con cuatro relojes atómicos, que se valen de los electrones de los átomos para medir el paso del tiempo y son los más precisos que existen. En realidad, la hora es la información que transmiten a la Tierra para determinar la posición. La señal tarda más o menos tiempo en llegar a la superficie terrestre en función de a qué distancia se encuentre. Para deducir la posición de un punto concreto en la Tierra basta con calcular las diferencias de tiempo entre las señales procedentes de cuatro satélites diferentes.

Los usos de Galileo y GPS van mucho más allá que tener navegador en el móvil. El nivel de precisión de Galileo, será necesario para que los coches autónomos puedan controlar su posición en las calles y carreteras, por ejemplo.

En agricultura, ayudará a automatizar procesos como la limpieza de los campos mediante tractores. Galileo también ofrece un servicio de apoyo a los equipos de salvamento para localizar a víctimas en situaciones de emergencia. En estos casos, la precisión de la señal puede representar la diferencia entre un rescate a tiempo o un fracaso.

Las mejoras de Galileo también abren la puerta a aplicar los sistemas de navegación a nuevas funciones. Un ejemplo es equipar a los niños con un dispositivo receptor para evitar que se pierdan cuando salen de excursión, incluso si están en el interior de un edificio.

En transporte, en posicionamiento marítimo y en la sincronización temporal de transacciones financieras y del suministro de energía es en otros ámbitos en los que se prevé que Galileo pueda tener un mayor impacto.

Además, el uso de Galileo mejorará mucho los servicios que las soluciones de gestión de flotas aportan al transporte.

Según palabras de Jesús Serrano, las posibilidades de Galileo son enormes y además siempre aparecen nuevas aplicaciones”. “Entre el 7% y el 8% del PIB de la UE depende de alguna manera de la navegación por satélite”,

Atendiendo a las diferentes declaraciones proporcionadas por los agentes involucrados en el proyecto, Galileo es absolutamente clave para el funcionamiento de la sociedad. Es tan importante esta constelación que si Europa no hubiera desarrollado Galileo, dependería del departamento de Defensa de Estados Unidos (que controla GPS) en algo tan importante como el agua, la electricidad o Internet.

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